La preparación al nacimiento fue para nosotros y nuestro bebé una experiencia muy enriquecedora en el primer embarazo y teníamos muchas ganas de volver a vivir este hermoso enfoque en un segundo embarazo y era de lo más importante para nosotros.

La preparación afectiva al nacimiento de Clarence nos ha permitido a Frédéric y a mí de tomar un tiempo único y rico de afección para este segundo bebé. Además hemos integrado a nuestra hija Angélique  y fue para ella una manera de vincularse y amar a su hermano antes incluso de encontrarse con él. Un vinculo y una complicidad se crearon entre Angélique y Clarence desde el embarazo.

Durante el embarazo, cerca de la semana 31, hemos vivido momentos más difíciles y inquietantes por culpa de numerosas contracciones. El hecho de quedarnos en contacto y presentes para Clarence nos ha permitido de sentirnos más en confianza y de tranquilizarle.

En el transcurso de los meses, hemos sentido cuánto el apego y el vínculo afectivo se construían cada vez más estrechos. Los juegos con Clarence eran muy apreciados por él y por nosotros. Él adoraba el contacto que Frédéric, Angélique y yo teníamos con él.

Lo que aún más nos ha impresionado en esta segunda experiencia es el hecho de sentir como nuestro bebé se ha sentido invitado en el sentimiento de su nacimiento, y su grande participación en su nacimiento testifica de ello. Después de los pujos fisiológicos, me relajaba, Clarence hizo un movimiento grande con su cabeza hacia mi perineo. Trabajaba muy fuerte él también. Desde su nacimiento, Clarence adora estar en contacto con los que le rodean y tiene una presencia en su mirada que hechiza. Una vez más, nos hemos extrañado de ver hasta qué punto teníamos la sensación de conocerle y él de conocernos a nosotros.

Geneviève.