“El acompañamiento que nos has ofrecido cerca del nacimiento de Valentine ha contribuido mucho a que vivamos en serenidad su llegada entre nosotros y probablemente también a su bienestar aparente. Valentine está en gran forma, despierta y tónica.”

Yves y Sophie

“La ignorancia es una angustia terrible. Si alguien contesta a mis preguntas, es mucho más fácil valorar el camino que me queda por andar… Y darme cuenta, finalmente, que no soy el primero en cogerlo. Gracias también por haberme dado un papel en este estatuto de papá que ha veces parece tan carente de sentido.”

Alexis

“Un muy grande gracias por esta maravillosa preparación al nacimiento. Gracias a Usted, he aprendido a conocer a mis padres mucho antes de mi llegada. Les ha enseñado los gestos y las palabras que me relajan y me dan paz. Soy un chiquito muy vivo y bien despierto ya. Mis padres también le dan las gracias por todo.”

Arthur

“Siguiendo los consejos de una pareja amiga, hemos empezado a seguir una preparación afectiva al nacimiento. Hemos llegado totalmente ignorantes y un poco escépticos a nuestra primera entrevista. Esta sesión fue muy sorprendente y llena de descubrimientos. Primero descubrimiento de mi cuerpo. Descubrimiento de contactos afectivos que podemos tener con nuestro hombrecito, de los juegos que podemos hacer con él y también esta especia de lenguaje del corazón que establecemos entre tres bajo los consejos de nuestra acompañadora. Este enfoque nos ha acercado a nuestro bebé, sobretodo Daniel ha tomado mucho más conciencia de la presencia de ese pequeño ser humano, de su hijo. Tenemos más la sensación ahora que vamos a traer nuestro hijo la mundo entre dos. Estamos entusiastas. Nuestros amigos tenían razón, es formidable.”

Daniel y Nicole

“Las palabras son difíciles de elegir para traducir bien mis sensaciones. La primera cosa que me ha sorprendido fue de descubrir una “realidad relacional” entre este bebé y yo. Antes estaban estos sueños, estos deseos, estos proyectos, creando “sin el bebé” una relación dónde yo dominaba todo… salvo que estaba sobrepasado… Desde que este contacto afectivo ha sido establecido con este “bebé-persona”, ya no hay relación sin él. Es una relación con él. Eso quiere decir que como persona, puede también “orientar” la relación según sus deseos, según sus propios estados de humor. Y claro, eso lo cambia todo. Ahora hay una relación entre él, rico de su pequeña historia (pero ya heredero de una larga prehistoria) y yo adulto que vive entonces una relación en el presente y ya no en el futuro. Otra sensación es sin duda el sentimiento de alegría de poder ya concretamente decirle toda mi confianza en su vida que empieza, toda mi “solidaridad” de padre, comunicarle algo BUENO, de seguridad, de confirmación por su historia que comienza. “

Jean-Paul